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Portada de Fábrica de cuentos: Los cuentos románticos.Jesús Ángel.

Fábrica de cuentos, tercer volumen: Cuentos románticos.

Tras el éxito de nuestras dos antologías de cuentos anteriores, Fábrica de cuentos se ha puesto de nuevo en marcha muchos de los autores que participaron en los primeros volúmenes, y algunos nuevos, hemos producido este nuevo libro de cuentos, que esperamos que sea del agrado de nuestros lectores. Esta vez los relatos son un poco más largos, pues hemos ampliado el tamaño de hasta 4000 palabras cada uno, pero la novedad es que el volumen es temático: Cuentos románticos. El romance está en la vida misma, es incluso su origen remoto, y a veces no tan remoto, aunque también está emparentado con Tánatos, no sólo con Eros.

La colección de diez volúmenes ya está completada, y son los siguientes:

  1. Volumen 1: cuentos de diverso género, de hasta dos mil palabras cada uno.
  2. Volumen 2: similar al anterior.
  3. Volumen 3: Cuentos románticos, hasta 4000 palabras cada uno. Es este volumen.
  4. Volumen 4: Ciudades: hasta 4500 palabras cada uno.
  5. Volumen 5: Fantasía: hasta 5000 palabras cada uno.
  6. Volumen 6: Tengo miedo: hasta 6000 palabras cada uno.
  7. Volumen 7: Historia: hasta 7000 palabras cada uno.
  8. Volumen 8: Ciencia ficción: hasta 8000 palabras cada uno.
  9. Volumen 9: Humor: hasta 2000 palabras cada uno.
  10. Volumen 10: Biografía: hasta 2000 palabras cada uno.

Naturalmente, los géneros y características de estos volúmenes pueden variar, pero este es el proyecto en su estado actual. Agradeceremos a nuestros lectores su apoyo y sugerencias.

Y agradezco yo de modo especial a cada uno de los autores su participación en este proyecto tan bonito y sinérgico.


Los cuentos que forman nuestra antología son los siguientes:

  1. Única opción.
  2. Z-110:
    1. Huida.
    2. Problemas.
    3. Sin oportunidad.
    4. Fin
  3. Prehistoria de amor:
    1. El contacto visual.
    2. El gato a rayas.
    3. La compañera de Ugh.
    4. Prueba de lealtad.
    5. Jefe por amor.
    6. Tres escenas románticas.
    7. El Jefe Krah.
    8. Elegía.
  4. Ahora o nunca.
  5. Arquero de amor.
  6. Milagro de amor.
  7. El amor siempre vuelve.
  8. Susana.
  9. Víctor.
  10. La dulce miel de tus ojos.
  11. En tu espejo no me reflejo, pero sí me veo...
  12. El reencuentro.



-oOo-





La dulce miel de tus ojos
Hans Satori

En un ambiente de tragedia los finales felices son otros.Cuando me mirabas parecía que me desnudabas. Tu mirada me llegó siempre hasta el fondo del alma. ¿Dónde estuviste el resto de mi vida? ¿Por qué te tuve que conocer en medio de una guerra? Recuerdo que trabajaba para el diario El Excelsior, uno de los más importantes de mi país, y me enviaron a cubrir la Guerra de Bosnia. Allí, en Móstar, cuando iba siguiendo a aquella patrulla de las fuerzas de interposición de la ONU formada por soldados británicos que iban cargados de armas y sobre todo de miedo, cuando oí silbar una bala y luego el ruido del arma de su francotirador, me tiré al suelo por instinto, y entonces te vi. Eras tú quien tiraba. Y tirabas a dar. Los soldados desaparecieron y de pronto me vi solo. Y yo hice lo más estúpido de mi vida: me arrastré por el suelo, pero no para alejarme, sino para acercarme a donde estabas tú. Me tuviste encañonado, y me pudiste haber matado cien veces. Quizá te detuvo la palabra “PRESS”, pintada a mano con una brocha maleja en mi casco; quizá fue el hecho de que yo no portaba más armas que un bloc y un bolígrafo. Quizá te hizo gracia que yo pretendiera hacerte una entrevista... El caso es que me dejaste acercarme a ti. Cuando subí al tercer piso y entré en aquella desvencijada casa de puerta sin cerrojo me encontré con el lado malo de tu rifle. ¿Me vas a echar de tu vida antes de dejarme estar un ratito contigo?, te dije. Te reíste, y dejaste el arma sobre una silla. No entendías mi idioma, ni yo el tuyo. Pero yo entendí lo que me dijiste, por tu gesto: Doći, ven. Y yo fui hacia ti. Nos comprendimos perfectamente, porque fue vernos y querer abalanzarnos el uno sobre el otro. Y eso fue lo que hicimos. Una rubia bosnia de ojos marrones. Nunca había visto esa combinación. Tu piel blanca salpicada de pecas por todo el cuerpo es una visión que me atormenta desde entonces. Sí, ya sé que no eras gran cosa: una muchacha flacucha, desgarbada, bajita, con muy mala uva, pero con unos ojos preciosos que se apoderaron de mi alma. Tras hacer el amor quedé dormido. Y cuando desperté, tú ya no estabas allí. Eros y Tánatos, me dije, fueron vencidos esta vez por Baco, el dios de la bacanal, de la orgía y del sueño. Y tú ya no estabas.

Cuando salí de allí me encontré a los británicos todavía escondidos en sus agujeros respectivos. Hey mate!, you must be crazy!, me dijo uno de ellos. Sí, claro que estaba loco. Loco de amor. Come on, boys, let's go back!, les dije invitándoles a ponerse en pie y acompañarme. En el campamento sus oficiales me hicieron miles de preguntas. Que por qué me había metido yo solo en la boca del lobo. Que por qué me habían dejado marchar. Les conté una trola: que al entrar me habían golpeado, y al despertarme había visto que se habían ido, así que fui a recoger a sus boys y habíamos vuelto. Me habría agradado hacerle una entrevista a aquella gente, pero habían sido ellos los que me habían interpelado a mí..., con un golpe.

La guerra de Bosnia terminó, y yo volví a tu país, volví a Móstar, a buscar a la misteriosa francotiradora. Vi fotos de todos los desaparecidos reclamados por sus familiares, y tú no estabas entre ellos. Vi todas las fotos que se publicaron durante la guerra, y tampoco estabas. Pero no perdí la fe en mí mismo, ni la esperanza de encontrarte algún día. Mi dulce mirada de miel. Así es como te he llamado todos estos años, Honey Look. Porque estaba seguro de que nos amaríamos de nuevo. En algún lugar, alguna vez. Nunca olvidé la dulce miel de tus ojos. Esos ojos que ahora echo tanto de menos. ¿Sabes? Volví a verlos. Pero no eran tuyos. O sí. Eras tú, pero con veinte años menos. Era una muchacha morena, con la piel muy blanca, pero con tus ojos. Nació en Mostar, aproximadamente en la época en que yo aún estaba por allí, buscándote. Pero en medio de una guerra uno no puede buscar a la gente con tanta facilidad, sobre todo si es de los del enemigo. Ella se llama Senka, hija de Senka, de padre desconocido. Por suerte ella habla inglés. Me ha contado que su madre murió hace unos meses. Pero sus ojos me lo dicen todo. Sé que es tu hija porque tiene tus ojos, son iguales que los tuyos. Los ojos que me han estado atormentando todos estos años. Y también me dicen que es hija mía. Toda una vida condensada en una hora de pasión. ¿Por qué te fuiste? Estoy arreglando los papeles para llevármela a casa, tu casa, mi casa. Y cada vez que la vea recordaré que durante sesenta minutos fui feliz, inmensamente feliz. Ha valido la pena vivir todo lo de antes y de después por esos tres mil seiscientos segundos de magia, de vida, de muerte y de amor a la vez. Dios te bendiga, Senka, la sombra de la felicidad que pasó junto a mí tan fugazmente. Hace un rato tu hija me ha traído ante tu tumba, y aquí he visto las flores que periódicamente ella te trae, y una foto que te hicieron cuando estabas ya enferma. Más vieja, avejentada por la guerra, triste, con el pelo blanco, demasiadas canas para tu poca edad. Pero has pasado por mucho. Y sí, los ojos de esa foto me dicen que eres tú. Siento haber llegado tarde. Me encontré a tu hija trabajando de camarera en un bar donde entré a tomarme un café porque sí. ¿Tu espíritu me guio hasta nuestra hija? Bueno, la guerra nos separó. Ahora la paz nos ha unido de nuevo. Descansa en paz, mi querida Senka, mi Dulce Mirada de Miel.



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