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Jesús Ángel

Goya


Disponible en Amazon por €3, o por €20,80 en papel (rústica, pronto estará también en tapa dura).

El mar, el cielo, la poesía. Este libro trata de la transformación personal de Gregorio y Goya tras asistir el primero a una representación teatral en el Teatro de Rojas, de Toledo, cuando la protagonista, en su parlamento final, cruza su mirada con la del primero. Lo que sigue es una serie de evoluciones personales y grupales a lo largo de 80 capítulos en que se hace una comparación entre los mundos del teatro y del cine.

Espero que el lector disfrute de esta fantasía de un autor al que siempre le han preocupado los mundos del teatro, del cine, de la fantasía y de lo que es mucho más sencillo: la realidad. Sirva esta historia para reflexionar sobre lo que nos llega de esta, y lo que es realmente, en esta sociedad en que el que no miente se calla.


Índice

  1. Donde se trata de la imperial ciudad de Toledo, de un profesor jubilado llamado Gregorio aldivieso Cortés y de cómo las mayores aventuras suelen comenzar en los días más ordinarios
  2. Donde se representa una tragedia llamada Reina, a pesar de todo y un hombre descubre un deseo que jamás había sospechado
  3. De cómo el camino de regreso pareció más largo de lo acostumbrado
  4. En el que Gregorio busca lo que siempre tuvo y encuentra a Goya
  5. En el que se demuestra que hay descubrimientos imposibles de compartir y otros imposibles de ocultar
  6. En el que el Teatro de Rojas vuelve a abrir una puerta inesperada
  7. En el que algunas preguntas reciben respuesta y otras se vuelven todavía más difíciles
  8. En el que una verdad imposible comienza a parecerlo menos
  9. Historia de Andrés
  10. En el que Amelia Canales vuelve a aparecer
  11. En el que Goya conoce el teatro por dentro
  12. En el que Goya descubre que actuar no es tan sencillo como parecía
  13. En el que Goya descubre que el teatro no se parece a lo que imaginaba
  14. En el que aparece un inconveniente inesperado
  15. En el que Andrés expone un plan
  16. En el que Goya nace por segunda vez
  17. Goya la murciana
  18. El debut de Goya
  19. En el que Goya inicia su viaje a ninguna parte
  20. Donde Goya sienta plaza en la illa é Corte
  21. En el que Goya descubre que viajar no es hacer turismo
  22. En el que se narra la importancia de una silla
  23. En el que Goya tiene una revelación
  24. En el que Goya descubre que actuar es escuchar
  25. En el que Sevilla muestra a Goya otra manera de mirar
  26. En el que Málaga parece promesa
  27. En el que Goya padece un ataque de cultura
  28. En el que Goya descubre el arte de callarse
  29. En el que Goya topa con dos mil años de teatro
  30. En el que el mar formula una pregunta
  31. En el que Goya descubre que una compañía también puede ser una patria
  32. En el que Goya entra en el Teatro Romea con acento prestado
  33. En el que Goya es imprimida
  34. En el que Goya descubre que también las palabras viajan
  35. En el que Goya encuentra otro Romea
  36. En el que a Goya se le evidencia lo invisible
  37. En el que Goya descubre que no ser vista también duele
  38. En el que una carta cruza el océano
  39. En el que Goya descubre que también los océanos piden documentos
  40. En el que Goya comparece ante un hombre que no cree en milagros
  41. En el que Goya ya puede hacer las Américas
  42. En el que tratan a Goya de vos
  43. En el que el Colón descubrió a Goya
  44. En el que Goya supera su primera entrevista
  45. En el que el aplauso es mal comensal
  46. En el que Goya casi lo consigue
  47. En el que Rubén recibe un baño de realidad
  48. En el que Goya vuelve a servir a su Reina
  49. En el que el Río de la Plata no lava todas las cosas
  50. En el que Montevideo mira sin prisa
  51. En el que una imagen aprende a moverse
  52. En el que la camarera se fuga a Sevilla
  53. En el que la camarera aprende a valorarse
  54. Del aviso del palafrenero
  55. De cómo nés ensaya el amor
  56. De cómo nés se llevó a Goya al río
  57. De cómo fue la rebelión de nés
  58. Del peso del hijo de nés
  59. Del fin de nés
  60. De la reina nueva
  61. Del intercambio de papeles
  62. De la Goya cinematográfica
  63. De la contención de Goya
  64. De los espejos de papel
  65. En el que la ciudad empieza a andar sola
  66. En el que Goya oye su nombre dos veces
  67. De los Goya y Goya
  68. Donde el premio vuelve al teatro
  69. De los papeles de la Reina
  70. De cómo el autor compareció
  71. De cómo vino el director a mirar a la Reina
  72. De la mujer bajo la Reina
  73. De cómo la cámara pidió silencio
  74. De las costuras del traje de la Reina
  75. De cómo se hizo la luz
  76. De los días dobles
  77. De lo que la Reina llevaba dentro
  78. De cómo nació el bufón de la Reina dentro y fuera de la escena
  79. Del rodaje a la Academia
  80. De lo que sucedió ante la nueva Reina Mitera

Capítulo XII: En el que Goya descubre que actuar no es tan sencillo como parecía

Al día siguiente regresó al Teatro de Rojas.

Lo hizo antes de la hora convenida.

Había intentado convencerse de que acudía por simple curiosidad, pero no consiguió engañarse. La verdad era mucho más sencilla: estaba nerviosa.

Nerviosa como una colegiala en su primer día de clase.

Nerviosa como un opositor antes de un examen.

Nerviosa como una mujer que iba a pronunciar por primera vez unas líneas sobre un escenario.

Andrés la esperaba junto a la entrada de artistas.

Goya sonrió.

Entraron.

A aquella hora el teatro parecía distinto. Menos solemne. Más humano. Los actores conversaban entre ellos, los técnicos preparaban focos y decorados, alguien probaba una pieza musical desde un rincón y una costurera perseguía a un joven actor con varios alfileres en la mano mientras este intentaba escapar.

Andrés señaló el escenario.

Priscila ya estaba allí.

Sostenía un libreto lleno de anotaciones y hablaba sola mientras recorría las tablas de un extremo a otro.

Al verlos llegar sonrió.

Andrés soltó una carcajada.

Priscila cerró el libreto.

Subieron al escenario.

Goya había estado allí la noche de la representación, pero desde una butaca. Desde arriba todo parecía diferente.

El patio de butacas se extendía ante ella como un océano de terciopelo rojo.

Vacío.

Y aun así intimidante.

Goya observó el lugar donde la Reina pronunciaba su gran parlamento.

Sintió un estremecimiento.

Allí había comenzado todo.

Le entregó un libreto.

Goya leyó.

Efectivamente eran dos frases.

Dos frases insignificantes.

Dos frases que, de pronto, parecieron muchísimo más largas de lo que habían parecido un momento antes.

Aquella respuesta la hizo sonreír.

Pasaron la siguiente hora ensayando entradas y salidas.

Dónde colocarse.

Cuándo hablar.

Hacia dónde mirar.

Cómo caminar sin obstaculizar a los demás actores.

Pequeñas cosas que jamás había advertido como espectadora.

Y que de repente parecían esenciales.

Cuando terminaron, Goya estaba agotada.

Los tres se echaron a reír.

Y mientras descendía del escenario, Goya comprendió algo que no había esperado.

Por primera vez desde su transformación había pasado varias horas sin pensar en Gregorio. No porque lo hubiera olvidado. No porque hubiera dejado de existir, sino porque, durante un rato, había estado demasiado ocupada intentando convertirse en otra persona. Y aquello, pensó mientras contemplaba las tablas iluminadas por los focos, era precisamente lo que hacían los actores todos los días. Convertirse en alguien distinto. Tal vez por eso se sintió tan cómoda allí.

Tal vez por eso, cuando Andrés le preguntó si regresaría al día siguiente, la respuesta salió de sus labios sin necesidad de pensarlo.

Y aquella vez no había ninguna duda en su voz.


Espero que te haya gustado este fragmento. Si quieres leer el resto, lo tienes disponible en Amazon por €3 en kindle, y en rústica por €20'80.

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