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Jesús Ángel. El mar, el cielo, la poesía.

Mis mejores poemas


Disponible en Amazon por €3, o por €4'5 en papel.

Desde 2016 comencé a imaginar poemas, de modo bastante irregular, hasta que en 2025 alguien me hizo tomármelo en serio. Fruto de aquel interés renovado son los 18 poemas que presento en este libro, uno de los cuales podrán leer a continuación.


Los poemas son los siguientes:

  1. ¡QUÉ TIEMPOS AQUELLOS!
  2. POESÍA en cuaderna vía.
  3. Mamá, ¿dónde está papá?
  4. Yo quiero ser viejo.
  5. Del marchar al taller.
  6. Pide.
  7. El local de ancianos.
  8. A los que tanto pitan.
  9. Dpiedra.
  10. Los del 27.
  11. El grupo poeta.
  12. Disfruta, mujer.
  13. Navidad.
  14. Reír y no llorar.
  15. El que ríe primero.
  16. A mí me gusta la poesía.
  17. Yo ya soy viejo.
  18. Despedida.

¡Qué tiempos aquellos!

¡Qué tiempos aquellos
cuando la memoria
era sólo cuestión de historia!

Y era música un teclado
en un piano afinado,
eran floppies las pantuflas
de mi tía Ataúlfa,
con sus bucles en los pelos...

Qué tiempos aquellos,
cuando la memoria
era sólo cuestión de historia.

Y la unidad
era solidaridad
mas no central
ni alojaba lo virtual.
Y si hablo de ellos,
los tiempos aquellos
en que la memoria
era cuestión de historia,
es por homenajear al
ratón, al virus y al pirata
que da palo la pata,
con queso y agente de enfermedad
causaban mayor maldad
que dejarme colgado
por no usar bien el teclado.
Los algoritmos de matemáticas
o lógicos no formaban unidad,
era ULA, no la unidad lógico algorítmica,
sino Úrsula, una tía de verdad
algo tísica,
nada sálica…,
y no como estas ULA,
que más se parece a una cucaracha
o chip, que dicen los ingleses
quizá por obscuros intereses…

¡Qué tiempos aquellos
cuando la memoria
era sólo historia!
Y los discos no eran flexibles,
ni siquiera irrompibles,
mas no desechables
analizables,
y menos asequibles,
ni formateables, asibles,
de nuestros errores
testigos impasibles.

¡Qué tiempos aquellos
cuando la memoria
era sólo cuestión de historia!

Había palabras reservadas
para mentes eruditas,
si no programaditas
pues no había más programas
que los de estudio, de acción
¡jo, qué follón!
Tanto que había que hacer
a base de lápiz y de papel.
¡Qué tiempos aquellos
cuando la memoria
era sólo cuestión de historia!

Y los asirios ya escribían
con el cursor
en sus tablas enceradas,
¡mira qué monada!,
sí, señor,
porque algunos no se enteran
y escapa a su comprensión
que la alta compresión
estaba en las ruedas de la locomoción
que ya era interactiva,
que ya era media,
y, cuando mucha, multimedia
¡Qué tiempos aquellos
cuando la memoria
era sólo cuestión de historia!

Y la definición
no era alta, no era baja,
era un conjunto de palabras
que explicaba una noción.
y la virgen no era cualidad
sino madre de deidad,
o virtual, digo yo,
para el creyente de verdad
que se parece al Santo Job.

¡Qué tiempos aquellos
cuando la memoria
era sólo cuestión de historia!

¿Y qué decir de las ventanas,
que en haz la luz a casa traen,
pero que ahora se caen
por variar una fuente
al agua extraña,
o por variar el margen
que al río no engaña,
o rehacer columnas
que son de piedra, ni cartón,
¡oh, son mera ilusión!,
porque están en un virtual entorno
no real, fantasmal,
con imagen sin igual,
encerradas en bytes,
pedazos de bits,
que ahora dicen poquito
pero hacen calculito
en su hoja
en sus megas
en sus gigas sin igual…

¡Qué tiempos aquellos
cuando la memoria
era sólo cuestión de historia!

¿Para qué quiero 32 millones de colores
si con siete disfruto de las flores
de las mujeres y de otros goces mejores?


Espero que te haya gustado este poema. Si quieres leer el resto de los poemas, puedes solicitar el libro a Amazon por €3 en formato kindle, o en papel por €4'5

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