Jesús Ángel.
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Cover.

El lamento del cantante

Un cantante muere en un accidente de automóvil, pero él y su grupo son tan famosos que la policía secreta realiza un montaje para ocultarlo de la opinión pública, arrastrando al resto de «Las Brujos» en esta conspiración que no satisface nada al cantante muerto.

Entonces empieza a decirles lo que tienen que hacer y lo que tienen que evitar.

Este cuento está basado en la leyenda urbana, nunca demostrada, sobre una historia parecida sobre un importante grupo de Rock-and-Roll.

Espero que les guste la narración, a pesar del lenguaje grueso que emplea este hombre desesperado.

Les presento un fragmento corto del principio del cuento:


La última canción de Pedro

¡Eh, tios! ¡Mandadlo a la mierda! ¡Venga, hombre! Es un hijo de la gran puta que sólo quiere que sus jefes le pongan una medalla; la medalla que demuestre que es el más hijo de puta de la clase de hijos de puta. Decidle que no cuente con vosotros. ¡Ya! Y rápido.

Vaya, ya veo que no sirve de nada... Es inútil chillaros, idiotas. Vergüenza de ti, Pablo. No me fui esa noche por las tonterías que dijiste: fue vuestra falta de sensibilidad lo que me cabreó, colegas. Pero ya no me ofende. Mi accidente no tuvo nada que ver con vosotros, Pablo, Ricardo, Gordon. Necesitaba irme de allí, así que me largué. Y luego me encontré a esa idiota, Lindsay, que pensó que yo era el cantante famoso, Pedro MacKenzie, y pensó que podía tirárseme encima cuando iba conduciendo sin provocar un accidente. Debería haber seguido andando bajo la lluvia el resto de su vida, la muy idiota.

Y además, ahora pensáis, cretinos, que no podéis estar sin mí. ¡Claro que podéis, imbéciles! No hace falta ser cuatro para seguir en el negocio. Pensad en qué haría yo. Éramos un grupo de cuatro, vale, pero pensad que un grupo de tres es parte de un grupo de cuatro; la mayor parte, en realidad, la parte más importante. Yo podría inspiraros a vosotros, pero habéis pensado sólo en vuestros sentimientos, os preocupa sólo vuestro dolor. Y eso os hizo perder el tren de la libertad y vuestros propios objetivos. Permitisteis que esa serpiente, Manuel, os echase del Paraíso. ¿No os da vergüenza eso?

Os dijo que muchos jóvenes se suicidarían si supieran que yo morí en un accidente. ¿Y qué? ¿Qué os importa eso a vosotros? No es asunto vuestro. Es su decisión. Y es el problema de la Reina, de la policía, de sus padres y madres, pero no es asunto vuestro. Ah, pero ahí habéis sido mezquinos. Pensasteis que «Los Brujos» era algo más que un grupo de música pop. Os habéis creído toda esa patraña de fenómeno social, vosotros, que acabáis de salir del arroyo. No tenía que haberme muerto para no dejaros hacer el tonto. Y sin embargo ya no es asunto mío; después de todo ya sois mayores de edad, idiotas. ¿Sabéis lo que habría hecho yo en vuestro lugar y cualquiera de vosotros en el mío? Llamar a la policía y a la radio y televisión. Y mandar a Manuel a tomar por el culo. También habria pedido a los fans que fueran responsables y se preguntasen qué querría su ídolo que ellos hicieran. Y subrayar que la vida es el camino más grande que hay en cualquier circunstancia..



Si os ha gustado lo que habéis leído, podéis comprar el libro en Amazon por un dólar pronto. Aunque sea tan corto, es mucho más largo de lo que os he mostrado aquí.


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